Si un árbol tiene fuerza cada año para brotar y lucir sus mejores galas, de empezar de nuevo y seguir adelante, las personas también podemos.
Y como los árboles, cada rama es distinta, ninguna sigue un canon de perfección.
Y así, debemos florecer sabiendo que “las imperfecciones son lo que nos hacen perfectos”.
Con cada una de nuestras imperfecciones, un día, encontraremos la fuerza para ser constantes y crear hábitos que nos despierten de nuestra pereza diaria.
Y estas imperfecciones no nos frenarán, las dejaremos ser.
Y empezaremos a dar un paso cada día.
Elegir empezar por cuidar nuestro cuerpo es una importante primera opción. Y después escribir y encontrar aquello que nos gustaría poder aportar al mundo.
Y no tiene por qué ser mucho. Escribe algo sencillo que puedas aportar a tu hijo, a un amigo, a un desconocido.
Es tiempo de florecer. Es tiempo de escribir esos pequeños logros semanales que voy a experimentar.
Yo acabo de empezar, esta semana empecé a nadar de nuevo. Me he reencontrado con mi pez interior. Y este pez me ayuda a escribir pasos para dar en lo que quiero lograr… hacer talleres.
Are you ready? Yeah!!!
Replica a Nuria Palao Cancelar la respuesta