Sugerencia de escritura del día
¿Cómo te sientes ahora mismo?

Respirando una mágica tranquilidad. Así me siento ahora mismo.

Tras un verano lleno de momentos que me han llevado a la tristeza y la angustia, hoy desayuno con mi hija, con el frescor de la lluvia que nos ha regalado esta Dana de agosto, y el olor a un buen café que puedo saborear mientras escribo estas líneas.

Y es que tener tranquilidad en nuestras vidas es el ansiado regalo que necesitamos encontrar. Le llamamos felicidad, pero tal vez es más prudente llamarle tranquilidad.

En este momento de mi vida en el que entiendo que la vida no es lo que queremos que sea, sino que la vida es, y nos definirá como la afrontemos, es cuando empiezo a saber sumergirme en la olas de los pensamientos que nos arrastran y salir a la superficie respirando con la mente más tranquila.

Llegar a los 50 va ha ser un regalo, no sólo por llegar hasta aquí, sino por empezar a ser ese ser humano que todos llevamos dentro y hay que cultivar.

Cultivar el esfuerzo de pensar de manera positiva y poder ir alcanzando pequeños objetivos que te van llevando a algunos mayores. Un cambio de enfoque, un cambio de actitud que por fin me va llevando a la ansiada tranquilidad.

¿Cómo me siento hoy? es una pregunta un tanto trampa, porque cada día es diferente, y ayer no me sentía como hoy. Pero de una manera inesperada, hoy llega a mí esta gran pregunta. Hoy no ayer. Y hoy puedo responder de una forma que no lo habría podido hacer ayer, y aún menos estas semanas atrás tan difíciles.

Llegar a los 50 también conlleva esos momentos dramáticos de la vida en la que ves a tus padres ir apagándose de alguna manera, ya sea física o mental. Aceptar que todo va llegando a las rectas finales y que nos hemos de llenar de fuerza para acompañarles y que sigan teniendo una buena vida, con amor.

En ese momento estoy, recogiendo estos días como hoy, en los que pueda respirar y llenarme de energía para aportar a los demás lo mejor que nos caracteriza como humanos, amor y cercanía.

Aprendiendo a escuchar y no juzgar, y aceptando que no obstante, seguiré errando todos los días. Cada día de este verano me he acostado diciéndome que tengo que mejorar la comunicación con mis padres, que aún puedo hacer algo más para aportarles mucho cariño. Y hoy siento que sigo en ese camino, que sigo aprendiendo y mejorando y que ese es el mejor camino de la vida.

¿Cómo me siento hoy? aprendiz. Y con la suerte de tener a mi hija frente a mí con su tazón de leche y esos ojos de color chocolate que me dan tanto amor.

Aprendiendo de una niña, de su frescura en resetear y seguir adelante con ilusión.

Aprendiendo de mis padres, de como afrontar las rectas finales y de toda la sabiduría que hay detrás de en todo lo que hacen.

Hoy me siento que hay tantas cosas buenas de las que disfrutar hoy…….gracias, hoy será un buen día.

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